“Queridos amigos y amigas:
Bueno, primero de todo, gracias por venir. Y segundo, espero que me podais perdonar, a mi esto de hablar en público… pues no es lo mío, tanto y menos porque me acabo de dar una ducha practicamente en público.
A veces me da por pensar que ser elegido como administrador en estos tiempos es un poco una mierda. Antiguamente un político podía decir casi cualquier chorrada en un discurso, y para compensar el mal trago de tener que hablar en público, pues ahí estaban todos los privilegios que tenían. Yo sin embargo administro nuestro pequeño Kibuttz, o quibú como lo llamais algunos (risas) y mas me vale hacerlo muy bien y no decir ninguna tontería, porque si la digo, a la hora ya está nuestra intranet echando fuego, y al dia siguiente ya me habeis echado. Pero bueno, es culpa mia, como fui yo quien propuso las dos últimas grandes iniciativas, la de unirnos a Albazetech y la de organizar escuelas agrícolas y cooperativistas para toda la región, pues yo me tuve que ofrecer para gestionarlas. Está claro que ninguna buena acción queda sin su justo castigo. (Gritos de “¡Viva Pedro!” y “¡Campeón!”)
Pero bueno, que no vengo a quejarme del cargo sino a hablaros de estas duchas que hoy inauguramos. Y por raro que pueda parecer, he decidido contaros sobre una ducha que me di en 2015.
Un dia, en octubre de 2015, me levanté y me pegué una ducha. Lo hice sin prisa, porque no iba a trabajar, llevaba desempleado dos meses. Aquella noche había vuelto a mi casa en vez de quedarme en las concentraciones toda la noche. Llevaba tres noches fuera y no me tenía en pie. Así que me di una ducha, me lavé el pelo… yo ya era de los que intentaba no consumir entonces, pero me di una señora ducha, me puse desodorante y me cambié de ropa, tras lo cual volví a salir a la plaza, a mi concentración.
Seguro que no os tengo que recordar aquel tiempo. ¿Cuantos de vosotros estabais en el paro? Yo personalmente llevaba un casi un mes manifestándome, teníamos el pais paralizado. Pero claro, no paraban de decirnos que así no se levantaba el pais y tal y tal. Ya por entonces la prensa ni se esforzaba en disimular. Pero la gente estaba muy harta, y las cargas policialesno surtían efecto. Hacía ya semanas que la misma policía se negaba a cargar, y la cosa de volvió practicamente un juego de tablero. La policía no cargaba, pero ahí estaban, cortando la calle. Defendiendo… ¿el qué? había hasta quien se quitaba el casco. Pero nadie quería ponerse a destrozar, porque ya se sabía, por lo que había pasado en asturias dos años antes, que aquel gobierno tenía el ejército muy largo.
Y entonces ocurrió.
Bueno, mas concretamente, nos enteramos de que había ocurrido. Hacía ya casi un mes que alguien había activado una, apenas una de las permutas de incumplimiento griegas. En otras palabras, alguien había activado uno de los seguros contratados por si la deuda griega fallaba. Pero claro, todos sabían que no había dinero para pagar esos seguros, y todos quisieron ser el primero, o al menos el tercero o el cuarto, y todos dispararon sus permutas. Y como todos los bancos tenian billones de permutas con los demas bancos, de repente todos los bancos del mundo se encontraron con unas deudas abrumadoras en sus balances. Es como si de repente todos y cada uno de los albaceteños debiese todas las horas de trabajo de la cooperativa en deuda. Y no podían coger y perdonarsela mutuamente, claro, los accionistas de cada banco hubieran pedido la cabeza de los consejos de administración, porque eran “deudas legítimas”. Todo el mundo se emperró en que las deudas eran legítimas, y los bancos, sencilla y llanamente, dejaron de existir.
El problema fue que, hasta entonces, y no os cuento nada nuevo, todo el mundo pensaba que no pasaría nada. Si, vale, habría recesión, pero todo seguría como hasta siempre. Nadie se imaginaba hasta que punto el pais dependía de una multinacional tailandesa que fabricaba un tipo de pieza muy concreta para el ordenador central de distribución hidrográfica, en Madrid. Claro, se intentó fabricar, pero aparentemente ni con los planos es fácil, y la multinacional exigía la propiedad intelectual. Luego apple desactivó sus servicios porque, debido al apagado de la presa Hoover, su sede no tenía electricidad, y desapareció el whatsapp y un décimo de los servidores de internet. Y así, miles de ejemplos.
Los expertos (el señor Martinez hace con los dedos el gesto de las comillas) nos habían repetido hasta la saciedad que en un mundo globalizado estas cosas no podían pasar, que todos dependían de todos y que así se evitaban las crisis. Lo único cierto es que todos dependían de todos, y que, a la hora de la verdad, nadie hizo nada gratis, y practicamente nadie quiso, sin ir mas lejos, permitir a los demás que construyeran las piezas que necesitaban. Todos dependíamos de todos, y lo que ocurrió fue que caímos todos juntos.
Me acuerdo muy bien de aquel dia. Supimos que algo andaba mal porque la policía rompió formación, la formación que cansadamente les quedaba, y se miraban los unos a los otros, hablando en voz baja. Ellos se lo dijeron a sus familias, y a partir de ahí fue el boca a boca. Después nos lo confirmaron aquellos que se arriesgaban a saltarse los filtros de internet.
Recuerdo que hablamos del tema en las asambleas, pero nadie sabía muy bien que decir. La policía siguió vagamente en sus puestos. Todos intentábamos meternos en la cabeza la magnitud de la situación. Dos dias mas tarde empezó la desbandada. Primero fueron unos pocos policías, el mas listo llevándose el camión, luego escuadras enteras que tiraban los cascos y se iban a su casa. Los ciudadanos tardamos poco en seguirles, pero el mensaje estaba claro: allí comenzaba el cada uno por su cuenta.
Se nos había olvidad que la civilización es algo fragil, que porque llevase ahí toda nuestra vida, el castillo de naipes entero podía derrumbarse… y cuando se derrumbó, nos pilló debajo, desprevenidos. Todos nos fuimos a casa, la mayoría a encerrarnos y esperar.
Pero no duró mucho, pocos días mas tarde estaba claro que nadie iba a venir a rescatarnos. Durante tres dias esperamos al ejército, que pusiera órden o algo asi, pero vinieron una vez, una contada, dijeron que iban a repartir mantas… y se disolvieron. Hasta se dejaron los vehículos blindados en la calle. Bueno eso nos vino muy bien, quien nos iba a decir que iban a arar tan cojonudamente ¿eh? (risas).
A los tres dias, algunos, los mas valientes, comenzaron a salir. Yo me imagino que lo hicieron asustados, y contra las advertencias aterrorizadas de padres, madres, novios y vecinos. Salieron y empezaron a gritar por la calle, solos, que había que hacer algo, que volviéramos a las asambleas, que algo habría que hacer. Por aquel entonces ya no había agua ni gas, y la electricidad duraba la mitad del dia, quien sabrá porqué. Yo creo que se evitaron males mayores porque la gente, a modo de previsión, había comprado todo lo que había en los supermercados. No se mucho de como fue la cosa en otros barrios, pero primero unos se ofrecieron a ir a por agua a la depuradora. Alguien ofreció su camión, pero ¿con qué iban a hacerlo funcionar? Al final un gitano dijo que podían probar con una carreta. Finalmente hubo quien comentó que había suficientes tejas en la ciudad como para hacer un acueducto.
Todo ideas fantásticas, pero en su mayor parte la ciudad se despobló. Bueno, que os voy a contar que no sepais.
Y todo esto os lo cuento porque, personalmente, me emociona mucho este momento. No se como será para vosotros, pero para mi estas duchas colectivas son un milagro. Un milagro porque, bueno, porque funcionan con una tecnología solar que los de Albazetech han intentado explicarme, pero soy un poco duro de entendederas. Algo de que los rayos del sol calientan el agua y luego lo guardan con nosequé método muy moderno.
Pero es un milagro también porque… porque es la primera vez que me doy una ducha con agua caliente desde aquella en 2015.
Apreciadlo porque… porque yo no me imaginaba que algo tan simple y tan por supuesto, un dia fuera a ser un lujo. Apreciemos lo que tenemos, sin tener que perderlo, ¿no os parece?
Asi que (pausa prolongada) no dejeis que os aburra mas con mis historias de abuelo, disfrutar (sic) mucho de las duchas, y hasta mañana en la reunión.”
- Discurso de la ducha fría, como se dió a llamar el discurso pronunciado por el entonces primer administrador de la Cooperativa Agrícola AB.
